Equipos de Salud: Construyendo Salud entre Todos

A lo largo de nuestra vida; mientras crecemos, tenemos hijos o envejecemos, no nos damos cuenta de lo importante que es estar saludables. Muchas veces, sólo sabemos cuan importante es la Salud, cuando tenemos alguna dolencia o alguno de los nuestros se enferma, es decir, cuando carecemos de ella.

Sin embargo, estar sanos va más allá de no sufrir alguna enfermedad, significa también disfrutar de un bienestar social, familiar, físico y psicológico, significa estar en armonía con nosotros mismos y con el ambiente en el que vivimos o trabajamos.

Tener un trabajo que nos guste, ser felices, tener una buena comunicación con nuestras familias, tener tranquilidad, descansar, ser escuchados y respetados, poder desarrollar nuestras capacidades y disfrutar de la vida son parte integral de una Buena Salud, y por ello, fundamento de nuestra Dignidad.

Asimismo, las preocupaciones que acarrea una enfermedad se alejan del dolor físico. El traslado a un Hospital, la espera en el consultorio, el costo de los remedios o dejar de trabajar para cuidar a un familiar nos afectan profundamente, alteran la recuperación del enfermo y la salud de sus cercanos.

En esta circunstancia, los dolores de cabeza aumentan cuando además de la enfermedad nos damos cuenta de que en el consultorio existen muy pocos médicos para toda la gente que está en espera, cuando en los remedios que nos entregan son de muy baja calidad o no alcanzar para todo el tratamiento.

Nos preguntamos: ¿Dónde están los grandes avances en la medicina, los nuevos tratamientos o los recursos para una Salud mejor para los chilenos?

En Chile existen gran cantidad de medicamentos, conocimientos y profesionales de la salud que pueden ayudar a curar o calmar una dolencia, pero estos no están disponibles para quienes los necesiten, sino sólo para pueden pagar por ellos, es decir, para los más ricos.

El sistema de salud divide tajantemente a los chilenos en dos grupos: entre quienes pagan por elegir sus tratamientos, y quienes reciben lo mínimo necesario en Salud por su falta de recursos. Así, los adelantos en salud se han convertido en un privilegio más por el que hay que pagar como los buenos colegios, las casas bien construidas, las carreteras o el transporte, un producto que está fuera de nuestro alcance y que nos obliga a conformarnos con un consultorio para cuatro o cinco poblaciones o un examen preventivo al año cuando la salud es una necesidad diaria.

Los pobres estamos recibiendo una Salud muy por debajo de lo que necesitamos y merecemos. El Estado se ha olvidado de nuestros Derechos y las reformas que ha impulsado sólo han ayudado a que esta realidad (las grandes diferencias entre ricos y pobres) aumente. Las últimas reformas en Salud sólo han continuado con esta privatización de la Salud, por ejemplo, el Plan AUGE (Plan de Acceso universal a Garantías Explicitas) intenta entregar ciertas garantías explicitas que apuntan a sanar sólo las enfermedades más frecuentes pero no intenta evitar otras enfermedades curables o atender lo que está fuera de ese margen.

Una prueba de ello es la insuficiente atención odontológica y oftalmológica con el que cuenta el sistema público, esto a pesar de lo invalidante que puede ser no ver, tener dificultades para comer o sonreír. De igual manera, quienes poseen los conocimientos para curar prefieren lucrar con ellos en vez de entregárselos a quienes los necesitan. Los médicos y enfermeras se han hecho inmunes al dolor, muchas veces no se dignan a mirarnos a la cara, no nos examina, menos aun se preocupan de que nos sintamos mejor.

La atención que recibimos en los consultorios u hospitales apenas nos permite mejorarnos de algún mal que afecta, muchas veces sólo calma el dolor momentáneamente, nos hace sufrir enfermedades que son prevenibles o nos hace caer graves de otras que pueden ser curadas fácilmente a tiempo, esto a pesar de que existe una gran cantidad de fármacos disponibles, personal calificado y recursos en Chile.

Es Hora que nos demos cuenta que el Gobierno nos ofrece muy poco en Salud y reclamándole solo más de lo mismo. Muy por el contrario, debemos decir ¡BASTA YA! y recuperar la Salud para nuestro Pueblo, tomando la Salud en nuestras propias manos. Debemos rechazar la mala atención y el mal trato que recibimos, y comprometernos a cambiar nosotros mismos y con nuestra gente esta situación.

Para ello podemos seguir el ejemplo de otros pobladores que como nosotros analizaron la pésima situación de salud que tenían y tomaron conciencia de como enfrentar este problema. La solución que encontraron era simple: Hacerse cargo de la Salud de sus Poblaciones. Así, personas como nosotros, jóvenes, adultos, otros más viejitos, Mujeres, Hombres, chiquillos y chiquillas construyeron desde abajo una Salud por y para el Pueblo.

Pero, ¿y cómo lo están haciendo? Simple: Ellos se forman, estudian para ser promotores de salud, es decir, personas que sin tener conocimientos médicos pueden aprenderlos y entregarlos a su población. De esta forma, saber cómo identificar, tratar y prevenir las enfermedades, saber cómo reaccionar en situaciones de emergencia, curar heridas, usar medicinas naturales son conocimientos que en sus manos les sirven a ellos y a nosotros para no depender del sistema de salud del gobierno, del municipio o del dinero para recibir una atención de salud, y aun más, nos ayuda a tener una Salud Digna de ahora y para siempre.

Los Promotores de Salud se forman en algo que han llamado “Equipos de Salud”, lo que no es otra cosa que una organización de pobladores, vecinos, estudiantes, trabajadores de la salud y profesionales que entre todos aprenden como resolver los problemas que como pueblo nos afectan. Los Equipos de Salud funcionan sin un interés mezquino de aprender para sólo para nuestra familia, sino con la convicción de que todos los pobres sufrimos por igual las desigualdades que esta sociedad nos impone y que la única manera que tenemos de resolver estas diferencias es organizándonos y combatiendo juntos.

Así avanzamos en la construcción de un verdadero sistema popular de salud, siendo este pequeño paso fundamental para una lucha mayor. Aquello que hacemos lentamente y con orgullo en cada población con los Equipos de Salud es parte del camino que hay que recorrer para tomar con fuerza nuestra propia historia y construir entre todos aquello que merecemos.

El Gobierno no es la solución para vivir con Dignidad, por eso que nuestro deber es no sólo exigirle mejores viviendas, micros, escuelas u hospitales, sino también entender que esa dignidad solo se nos será devuelta cuando nos decidamos a luchar por ella y construirla desde abajo.

Por una Salud entre Todos, Equipos de Salud.

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